¿Por qué hablamos de Ciudadanía Digital?

Vivimos en un mundo en el que las tecnologías de la comunicación y de la información han pasado a ser un componente más en nuestra vida cotidiana.

Según datos del reporte anual realizado por Hootsuite y We are social (2019), el crecimiento de usuarios de internet ha aumentado un 56.6% en los últimos 5 años. Existen 4.388 billones de usuarios de internet en el mundo que alcanzan un 57% de la población mundial mientras que un 52% de ésta es usuario de internet móvil.

La penetración del uso de internet va desde un 95% en países como los del norte de América o el de Europa hasta un 12% en la región central de África.

Estos datos nos indican que la incorporación de la virtualidad se va dado en todos los rincones del planeta y trae consigo la necesidad de crear una serie de normas de convivencia para que en el marco de la vida virtual prevalezcan los derechos y algunas de las obligaciones que los sujetos tienen en el mundo físico y puedan desenvolverse en un marco seguro.

Podemos concebir a la ciudadanía desde dos perspectivas, la primera, de carácter inclusivo, dictamina que por el mero hecho de ser personas se nos reconocen una serie de derechos, es decir que es intrínseca a la persona y la segunda, de carácter exclusivo, es la que se caracteriza por asociarnos derechos y obligaciones teniendo en cuenta nuestra pertenencia a una comunidad que ocupe un territorio determinado, esta pertenencia puede tratarse de una nacionalidad, o la participación en una comunidad que vaya más allá de una nación como el MERCOSUR o la Unión Europea.

Para poder definir a la ciudadanía digital debemos ampliar las dos definiciones anteriores en un concepto más global como el que propone el sociólogo inglés Marshall (1949): “la ciudadanía es un estado que se concede y que consiste en ser miembro de pleno derecho de una comunidad”. La participación en la comunidad virtual está limitada por la posibilidad de acceder al uso de internet.

Pineda Ortega (2011) nos acerca la definición de las profesoras Mossberg, Tolberg y McNeal (2008) que caracterizan a la ciudadanía digital como “la capacidad de un individuo de participar en una sociedad online” (p.165) y nos aclara que:

 Esto se concreta a través de tres aspectos: el uso eficaz de las redes de comunicación para comunicarse de forma regular, la capacidad de usar Internet para participar como ciudadanos democráticos y la influencia de Internet en la igualdad de oportunidades en el ámbito económico. (p.165) 

Estos tres aspectos necesarios para poder participar de la ciudadanía digital hacen que por oposición, exista una “exclusión digital” de todos aquellos que nos los cumplimentan.

Pensar en estas nuevas formas de participar que van más allá de límites políticos o  geográficos y que tienen lugar en un espacio virtual, indefectiblemente nos obliga a pensar y reflexionar cómo será la convivencia entre los ciudadanos de dicho espacio y cómo debemos educarlos desde los ámbitos de los que actualmente disponemos para la formación de individuos. De estos últimos, después del seno familiar, las instituciones educativas resultan ser las que nos reciben desde  una edad temprana y en las que permanecemos por, al menos, diez años de nuestras vidas. Esto las convierte en un espacio ideal para formar no sólo ciudadanos de una nación o región particular sino también, ciudadanos digitales. Esta tarea implicará la formación de toda la comunidad educativa, es decir, docentes, estudiantes, padres y otros actores que participen de ella.

Entre las distintas temáticas a tener en cuenta al momento de hablar de ciudadanía digital podemos distinguir a las que se vinculan estrechamente a la construcción de una ciudadanía digital como la convivencia y los derechos en dicho entorno  y también aquellas relacionadas con la sensibilización sobre el uso responsable de las TIC como la huella digital, el ciberbullying, el sexting y el grooming.

Bibliografía

  • Cabañez Martinez, E. (2010). Hacía ciudadanía digital: Una carrera de obstáculos. Universidad de Santiago de Compostela.
  • Cobo, C. (2019). Acepto las Condiciones: Usos y abusos de las tecnologías digitales. 1st ed. Madrid: Fundación Santillana.
  • Cobo, C. (2016). La Innovación Pendiente. Reflexiones (y Provocaciones) sobre educación, tecnología y conocimiento. Montevideo: Fundación Ceibal.
  • Dirección General de Cultura y Educación (2006). Diseño Curricular para la Educación Secundaria: 1º año ESB.  La Plata: Dir. General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.
  • Ferrari, A. and Martens, H. (2016). El mundo digital y la ciudadanía. Formando ciudadanos digitales, [online] pp.10-13. Disponible en: https://www.etwinning.net/eun-files/book2016/ES_eTwinningBook.pdf [Visitado el 20 Nov 2019].
  • Gros, B. and Contreras, D. (2019). La alfabetización digital y el desarrollo de competencias ciudadanas. Revista Iberoamericana de Educación, [online] (42). Disponible en: https://rieoei.org/historico/documentos/rie42a06.htm [Visitado el 20 Nov 2019].
  • Martinez, N. (2019). De la brecha digital a la brecha cívica. Acceso a las tecnologías de la comunicación y participación ciudadana en la vida pública. Telos. Cuadernos de Comunicación e Innovación, (86), pp.24-36.
  • Pineda Ortega, M. (2011). Nuevas formas de ciudadanía asociadas a las redes de comunicación globales: el ciudadano digital. HAOL, [online] (24), pp.163-183. Disponible en: http://file:///D:/DESCARGAS/Dialnet-NuevasFormasDeCiudadaniaAsociadasALasRedesDeComuni-3670953.pdf [Visitado el 20 Nov 2019].
  • We Are Social. (2019). Global Digital Report 2019 – We Are Social. [online] Disponible en: https://wearesocial.com/global-digital-report-2019 [Visitado el 20 Aug. 2019].