
Aprender en la adultez: desafíos, potencialidades y neuromitos
Aprender en la adultez tiene particularidades. Traemos experiencias, saberes y motivaciones que guían nuestras decisiones.
Formar adultos: una tarea que exige enfoque
Diseñar formaciones para adultos no es lo mismo que hacerlo para otros públicos. Las personas adultas tienen trayectorias, saberes, responsabilidades y tiempos que condicionan su forma de aprender. Por eso, el diseño instruccional en este contexto requiere sensibilidad, planificación y estrategias que pongan al participante en el centro del proceso.
Cuatro principios clave del diseño instruccional
Al planificar una experiencia formativa para adultos, es importante partir de cuatro principios:
Estos pilares permiten crear formaciones que sean pertinentes, motivadoras y efectivas.
Cómo integrar el modelo 4P con el DUA
Una propuesta potente surge al combinar el modelo 4P (Projects, Passion, Peers, Play) con el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). Esta integración permite diseñar experiencias inclusivas, creativas y ajustadas a la diversidad de formas de aprender que tienen las personas adultas.
Por ejemplo, en una capacitación sobre liderazgo de equipos remotos, se pueden aplicar estos enfoques así:
Este enfoque permite combinar teoría, acción y reflexión, haciendo del aprendizaje una experiencia significativa.
Estrategias concretas para una formación efectiva
El diseño instruccional no es solo planificación: es acción. Algunas estrategias clave incluyen:
Estos recursos permiten sostener el interés, aumentar la transferencia al contexto laboral y fortalecer el compromiso de quienes participan.
Formar con impacto en la vida real
El aprendizaje de adultos debe estar vinculado a la vida. No basta con saber: hay que poder hacer. Por eso, cuando diseñamos con intención, promovemos no solo que las personas aprendan, sino que transformen su manera de trabajar, de decidir, de relacionarse.
Como tecnóloga educativa, creo en el poder del diseño instruccional como herramienta para mejorar no solo la formación, sino también la experiencia humana que la acompaña.
Aprender en la adultez tiene particularidades. Traemos experiencias, saberes y motivaciones que guían nuestras decisiones.
El modelo propuesto por Mitchel Resnick se vuelve especialmente valioso: una propuesta educativa que pone en el centro la creatividad, la colaboración y la participación activa.