
Aprender en la adultez: desafíos, potencialidades y neuromitos
Aprender en la adultez tiene particularidades. Traemos experiencias, saberes y motivaciones que guían nuestras decisiones.
Aprender con sentido en la vida adulta
Quienes diseñamos experiencias de aprendizaje para personas adultas sabemos que la motivación y la aplicabilidad son claves. No se trata solo de transmitir contenido, sino de generar espacios donde lo aprendido tenga sentido, se conecte con experiencias previas y despierte el deseo de seguir explorando.
En ese marco, el modelo propuesto por Mitchel Resnick se vuelve especialmente valioso: una propuesta educativa que pone en el centro la creatividad, la colaboración y la participación activa.
Un enfoque creativo: las 4P del aprendizaje
Mitchel Resnick, director del grupo Lifelong Kindergarten del MIT Media Lab, desarrolló un modelo que sintetiza cuatro pilares fundamentales para el aprendizaje significativo, también en personas adultas. Las famosas 4P:
🛠️ Proyectos
Aprendemos mejor cuando estamos involucrados en la creación de algo tangible. Al diseñar un proyecto vinculado a una necesidad concreta —por ejemplo, un cambio en la propia organización—, las personas adultas integran teoría y práctica de forma natural.
❤️ Pasión
El motor del aprendizaje es la motivación intrínseca. Cuando un curso conecta con las metas e intereses personales o profesionales, se activa el compromiso. Aprendemos con más profundidad cuando sentimos que ese conocimiento nos transforma.
🤝 Pares
El aprendizaje no es un proceso solitario. Compartir con otros, intercambiar experiencias, construir desde la diversidad, enriquece profundamente cualquier proceso. Las interacciones entre pares fomentan la reflexión y consolidan redes de apoyo profesional.
🎲 Juego
El juego no es exclusivo de la infancia. La participación lúdica, las simulaciones o la gamificación en contextos adultos permiten experimentar, ensayar decisiones, resolver problemas y fortalecer la creatividad en un entorno seguro.
La conexión con grandes teorías del aprendizaje
El modelo de Resnick no surge de la nada. Está influenciado por teorías clásicas y contemporáneas que también dialogan con las prácticas formativas en adultos:
Este marco teórico refuerza la potencia del enfoque 4P como una base sólida para formar personas adultas.
El modelo 4P aplicado a la formación de adultos
El potencial del modelo 4P es evidente cuando lo aplicamos a contextos reales. Por ejemplo, en una formación sobre mejora de procesos dentro de una empresa, podemos proponer que cada participante desarrolle un proyecto práctico. Si ese proyecto se vincula con una meta personal o profesional, crece la motivación.
Si además lo realiza en colaboración con pares, intercambiando experiencias y perspectivas, se fortalece el proceso. Y si, finalmente, se integra el juego —ya sea mediante dinámicas, simulaciones o retos—, se potencia la creatividad y la participación.
El resultado: una experiencia educativa que no solo transmite contenido, sino que transforma.
Crear entornos que inspiren
Como tecnóloga educativa, encuentro en este modelo una guía clara para diseñar experiencias de aprendizaje adaptadas a las personas adultas. Entornos donde se valore la autonomía, se fomente la conexión emocional con el aprendizaje, y se promueva la creatividad a través de lo concreto, lo compartido y lo lúdico.
Porque formar adultos no es solo enseñar: es construir con otros.
Aprender en la adultez tiene particularidades. Traemos experiencias, saberes y motivaciones que guían nuestras decisiones.
El aprendizaje de adultos debe estar vinculado a la vida. No basta con saber: hay que poder hacer.